Durante su intervención en el Consejo de la Internacional Socialista, Pedro Sánchez comparó la estrategia de los partidos conservadores europeos con una rebaja permanente de principios. Según el presidente del Gobierno, esta práctica consiste en sacrificar valores fundamentales a cambio de rédito electoral inmediato. Entre las consecuencias señaladas se encuentran recortes en servicios públicos, cuestionamiento de derechos de las mujeres y limitaciones a libertades básicas.
Contexto del discurso en Malta
El Consejo de la Internacional Socialista reunió a líderes progresistas de más de 150 países en Malta a finales de noviembre de 2024. Sánchez preside esta organización desde 2022, que agrupa a partidos socialdemócratas y laboristas.
Su intervención coincidió con un momento delicado en España, pocos días después del ingreso en prisión del exministro socialista José Luis Ábalos por presunta corrupción. Sin embargo, el presidente centró su discurso en el ámbito internacional, sin hacer referencias directas a la política nacional.
En Malta, Sánchez se posicionó como referente de la socialdemocracia europea, en un contexto donde solo cuatro países del continente están gobernados por miembros de la Internacional Socialista: España, Noruega, Malta y Albania.
La metáfora de la “rebaja permanente de principios”
Sánchez explicó que los conservadores actúan como si todo estuviera en oferta constante: valores y convicciones se ponen en rebaja, mientras la democracia queda en riesgo. Detalló ejemplos concretos: recortes del 40 % en servicios públicos, derechos de las mujeres en retroceso y suspensión temporal de libertades fundamentales.
El presidente argumentó que esta estrategia responde al miedo de perder votantes frente a la ultraderecha. Al intentar copiar sus tácticas y discursos, los partidos conservadores terminan perdiendo tanto su identidad como su electorado.
La socialdemocracia como alternativa
Frente a esta deriva, Sánchez defendió la socialdemocracia como modelo basado en evidencia. Señaló que donde gobiernan los progresistas se observan mejores condiciones de vida: salarios dignos, servicios públicos fortalecidos y protección efectiva de los grupos más vulnerables.
Como ejemplo citó la victoria de Zohran Mamdani en las primarias demócratas de Nueva York, quien promovió políticas progresistas sin moderación. Según Sánchez, este caso demuestra que el progreso se construye desde la esperanza y no desde el miedo.
La socialdemocracia se presenta así como una guía hacia la dignidad, la igualdad y la justicia social, valores permanentes frente a modas políticas temporales.
Cuatro prioridades de la izquierda global
Sánchez identificó cuatro retos clave para la Internacional Socialista:
- Cambio climático: enfatizando la urgencia de actuar antes de que los efectos sean irreversibles.
- Desigualdad económica: un deber moral de reducir brechas sociales y proteger a los más vulnerables.
- Igualdad de género: reforzar derechos y oportunidades para mujeres y personas no binarias.
- Paz internacional: apoyo a soluciones justas en conflictos como Israel-Palestina y Ucrania, priorizando estabilidad duradera.
No incluyó la lucha anticorrupción dentro de estas prioridades, pese al contexto español.
Críticas a conservadores y ultraderecha
Sánchez cuestionó que los partidos conservadores intentaron incorporar a la ultraderecha en gobiernos de coalición, una estrategia que, según él, normaliza ideas extremistas y obliga a los conservadores a copiar tácticas populistas.
Señaló contradicciones en el discurso ultraderechista: se presentan como patriotas mientras favorecen intereses de multinacionales y se declaran liberales mientras desmantelan normas internacionales.
El presidente advirtió que tanto conservadores como ultraderecha están abandonando valores históricos compartidos: democracia, libertades civiles, derechos humanos y respeto por la ciencia. Esta tendencia constituye, según Sánchez, una amenaza para el consenso democrático europeo construido durante décadas.